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LA COPA
Herramienta del catador
La copa es la herramienta del catador y es el vehículo para presentar el vino a nuestro análisis sensorial.
El vino puede catarse en una gran variedad de copas en lo que se refiere a su forma y tamaño, pero debe de haber un mínimo exigible en cuanto al color del vidrio que debe ser ineludiblemente transparente, incoloro, y en cuanto a su forma se deben evitar las copas de boca ancha y de cristal grueso, y que sean talladas con relieves.
Siempre hay que hacer una distinción entre la copa de cata empleada por el profesional y la copa de mesa. En este caso es suficiente que sea cómoda para manejarla y agradable en el borde superior que se pone en contacto con los labios, ya que la mesa no es exactamente el lugar más idóneo para realizar una cata profesional.
De todas las copas posibles para utilizar en la cata, un grupo de expertos franceses en colaboración con diversos organismos oficiales, como Institutos Nacionales de Origen definieron la copa que se normalizó por AFNOR (Asociación Francesa de Normalización).
La copa posee una capacidad total de 210 a 225 ml., con una proporción de 9 % de plomo, su borde es regular y liso.
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